París, París, París... si tuviera que elegir una ciudad del mundo de entre todas las que he visitado, esa sería París. No me preguntéis porqué, pero la capital francesa tiene un je ne sais quoi único. Sin duda es la ciudad europea por la que más veces me he perdido y en la que más tiempo he pasado disfrutando en sus restaurantes, librerías, museos y tiendas. La mires por dónde la mires, París siempre desprende belleza y elegancia a raudales. Seguro que todos los que hayáis estado pensaréis lo mismo. ¿A que no me equivoco?

En el post de hoy os hago un recorrido por algunos de mis lugares favoritos de la capital ya que hace una semana estuve pasando 4 días con mi chico desconectando del trabajo y, por supuesto, celebrando nuestro 3er aniversario! L'amour mes amies! Durante el tiempo que estuvimos allí pudimos visitar algunos de nuestros hot spots de siempre y planificar algunas salidas que aún tenía pendientes en mi lista. Por muchas veces que visites París, ¡siempre te quedarán cosas por hacer!

Si os gusta esta pequeña guía personal sobre la ciudad, prepararé una segunda parte con otros lugares de la capital que están en mi lista de favoritos...

¡Empecemos!

Le Marais es mucho más que el barrio de moda de la ciudad. Es el lugar perfecto para perderse sin rumbo por sus calles, concept stores, terrazas y deliciosos restaurantes. Para mí es visita indispensable cuando estoy en la capital francesa. Suelo aprovechar el domingo para hacer el mejor brunch del mundo en Café Charlot (38, Rue de Bretagne) y después pasar un ratito en Fleux haciendo algunas compras.

Una de las formas más rápidas y divertidas de moverse por París es utilizando los patinetes eléctricos que encontrarás por cualquier calle de la ciudad. Mis favoritos son los Byrd y los WIND. Pero encontraréis de diversas compañías en cualquier rincón. Eso sí, hay que conducir con mucho cuidado y respetando a los peatones.

Nosotros cogimos patinetes en algunas ocasiones, sobre todo cuando estábamos cansados de andar y andar. ¿Qué decir? son la opción perfecta. Además, no te pierdes nada de la ciudad, ya que vas callejeando y puedes meterte por mil sitios.

 

Pasear por la Avenue Franklin Delano Roosevelt, entre los Campos Elíseos y la Plaza Vendôme, es una buena alternativa para encontrar buenos restaurantes para comer. Le Chat Blanc en el número 61 de la avenida fue uno de nuestros nuevos descubrimientos. Yo probé un poke de atún espectacular y Nil devoró un pollo asado con patatas al más puro estilo francés. ¡Ñam!

 

El Louvre estaba en el top 1 de mi lista de museos pendientes. Por alguna razón u otra nunca había tenido tiempo de visitarlo y por fin llegó el momento. ¡Y nada menos que el día del 30 Aniversario de la Pirámide! Estaba llenísimo de gente, pero mereció totalmente la pena. Si andas en busca de inspiración y obras de arte absolutamente increíbles, no puedes perdértelo.

Después de salir del museo, recomiendo recorrer la Rue de Rivoli en busca de la librería Galignani. Mi amigo Victor me habló de ella un par de días antes de aterrizar en París (Hemingway solía visitarla) y me recomendó rebuscar entre sus infinitas estanterías. The EYE fue mi descubrimiento estando ahí. ¡Indispensable!

A pocos metros de la librería puedes girar a la Rue Saint-Honoré, una de las calles más famosas de París. Después del inesperado cierre de Colette, algunos perdieron el interés en esa zona de la ciudad, pero os aseguro que caminando por ahí sigues encontrando tiendas y galerías de arte sensacionales en las que echar una ojeada y quemar un poco la visa 😉

Una cena en el Hotel Costes puede que se salga un poco del presupuesto de algunos, pero para celebrar ocasiones especiales es el lugar perfecto.  A nosotros nos encanta ir a beber bellinis (los mejores) y a devorar un steak tartare y la pasta picante con langosta. ¡Se me hace la boca agua solo de recordarlo!

Y si aún te quedan fuerzas y dinero que gastar en la ciudad, debes ir a ver el espectáculo cabaret del Crazy Horse (12, Avenue George V). Uno de los shows más conocidos e icónicos del mundo. Otro must-do que tenía en mi lista de cosas pendientes. Solo puedo decir que salí de ahí planteándome seriamente mi sexualidad 😉 pero, ¿qué esperáis? después de ver a las mujeres más preciosas y con cuerpos más espectaculares del mundo es lo que ocurre.

Disfrutar del espectáculo con una botella de champagne es disfrutar x2.

Los paseos a lo largo del Sena también son esenciales cuando viajas a la capital francesa. Puedes encontrarte con más museos, terrazas, cafés, puestecitos de arte y las mejores vistas a la torre Eiffel.

París es un destino idóneo para una escapada romántica, cultural o puramente placentera. La ciudad te seduce en todos los sentidos y si vas una vez, necesitarás volver mil millones de veces más. Lo digo por experiencia propia 😉

Espero que os haya gustado esta mini guía personal que he querido compartir con vosotros. Está totalmente basada en mis planes de mi última escapada, pero como he dicho antes, si os ha parecido interesante, escribiré una segunda parte con más direcciones y sitios interesantes que visitar. ¡Gracias por leerme! Nos vemos en el siguiente post.